jueves, 25 de marzo de 2010

LÁGRIMAS EN LA LLUVIA Y PEDAGOGÍA CRÍTICA

En el primero de los textos se analiza diferentes aspectos de la posmodernidad, entendida ésta como un hecho, una condición de las sociedades actuales; pero aparece como algo sin ninguna tendencia totalizadora, tal y como hacía el modernismo, las soluciones admiten la pluralidad, la duda, la incertidumbre, el equívoco, la revisión. Para conseguir esto es fundamental legitimizar los pequeños relatos, admitir el diálogo, en definitiva se debe romper con los metarelatos.
Dentro de la propuesta posmodernista de la educación se debe adoptar una postura revisionista, alejarse de la preocupación teórica del Arte las Innovaciones, Educación, etc, para hacer frente a este reto se deben tener en cuenta los nuevos retos culturales: la revolución cognitiva, las nuevas tecnologías y el avance en la investigación.
Este sistema educativo posmoderno debe centrase en diferentes aspectos: la pluralidad del conocimiento, el uso transversal de disciplinas y culturas, su apoyo en los pequeños relatos, la innovación y abandonar la idea de currículo uniforme y homogenizador. Esto trae consigo una serie de cambios: los contenidos del currículo no tienen porqué venir dados por expertos, el conocimiento debe ser socialmente construido por alumno y profesor y la inexistencia de una verdad unívoca universal.
Una de las propuestas consideradas actualmente es la Cultura visual, un proyecto de este tipo debería apoyarse en los siguientes puntos:
• No adoptar una postura unívoca, vincular unos conocimientos con otros y con su vida, por parte del alumno.
• Eliminar la idea de materia y sustituirla por la de perspectiva de estudios, donde se planteen nexos entre problemas, lugares y tiempos.
• Pasar de un currículo de certezas a uno de incertidumbres.
• La imagen no es lo que deriva de su análisis formal o histórico, es el reflejo de una realidad básica, enmascarada y convertida en simulacro.

Para la profesora Ana Mae Barbosa, se debe iniciar una reconstrucción social dentro de la Educación artística, derrocar las estructuras injustas de la sociedad y promocionarla diversidad social y cultural; propone una pedagogía crítica para la creación de un mundo cultural y social.
El pedagogo crítico debe ser un reconstructor político, debe educar en la desconfianza de lo establecido como normal cultural, en la crítica y desafío a lo impuesto. Existen diferentes aspectos que desafían a esta práctica de EPV; en primer lugar, el modernismo, con su imposición de interpretación del arte de forma autónoma y el aprendizaje de procedimientos y técnicas para conseguir destreza y habilidad; en segundo lugar, el interés por formar a un alumno que será un “profesional” que se insertará en el futuro en la red comercial y productiva del arte.
El aspecto fundamental de la pedagogía crítica es no sólo comprender el mundo, sino comprometerse para construirlos.

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